sábado, 30 de enero de 2010

Navidad en Brasil (Nieves)


Tras regresar a Buenos Aires, cambiaron algo los planes... Damaris se fue a pasar la navidad a España, Cesar y Cris se quedaron por aquí, y yo decidí continuar con David su ruta por Brasil. Así que agarré ( como dicen por acá) un barco a Montevideo (él ya se había ido unos días antes), y allí empezó nuestra aventura brasileira. Dejamos Uruguay camino de isla Santa Catarina, Florianópolis. Nada unas 20 horitas de nada metidos en un bus (ómnibus acá), pero contentos. Lo cierto es que he de decir que el ómnibus aquí es comodísimo, muy espacioso, y puedes tumbarte sin molestar al de atrás, son los llamados ómnibus semicama.
Llegamos a Florianópolis... Nos alojamos en el Albergue do pirata, en el sur de la isla, donde nos esperaba Beñat (un amigo de David) y Pablo. No sé muy bien explicar qué fue exactamente lo que me atrajo del lugar, pero me encantó. El lugar era una pequeña aldea llamada Costa do dentro, a unos 2 kilómetros de otra llamada Pantano do Soul. El albergue lo regenta Marcelo, un tipo realmente encantador que crea un clima muy...muy cercano, muy bonito entre huéspedes. Casi cada día organizaba cenas o salía con nosotros... excursiones por la montaña, etc.

Tras 4 días en el pirata, marchamos al norte de la isla, a Jureré, donde tenían un departamento alquilado unos amigos de Beñat que nos invitaron a pasar con ellos la Nochebuena. Jureré, y por lo general el norte de la isla es absolutamente lo contrario del sur. Es turístico, muy lujoso... es como Beverly Hills en pequeño (mansiones, coches carísimos y mucho lujo), como os imaginareis, me gustó pero no volvería allí.
De cualquier modo es muy curioso para ver, y no está de más visitar lugares así. Era 24 de diciembre, y cenamos los 12 españoles un relindo pollo al chocolate que nos preparo Beñat. Impresionante. Después...a la playa hasta las 6 de la mañana. No creo que en muchas más ocasiones pase una Nochebuena en bañador, nadando cantando y riendo en cálidas aguas brasileiras...


El 26 emprendimos nuestro viaje a Ilha do Mel. Es una isla algo más al norte. En esta ocasión 4 horas de bus a Curitiba, 2 a Paraná, y 30 minutos de barquito a la isla.

El lugar es realmente tranquilo, no está permitida la entrada de vehículos a motor en la isla, y el límite de personas que pueden estar en ella es 5000, ya que es reserva natural protegida. En la isla hay solo dos pueblos (llamamos pueblo a unas 10 o 15 casas juntas). No existen los cajeros, ni hay farmacia, ni nada de nada....La isla es toda selva, con caminos de arena que comunican las muchas pousaditas entre ellas y con la playa.

Había un bar a donde solíamos ir, en el que día y noche tocaban música brasileira, y sobretodo reggae, grupitos de monísimos mulatitos y mulatitas que invitaban a cualquiera que quisiese a subirse a cantar con ellas. Además es aconsejable salir con linternas, porque no hay ningún tipo de alumbrado, y recuerdo que es selva. Un lugar realmente recomendable para desestresarse. Casi no me calcé en cuatro días!!, si mi madre lo lee me mata! jaja
El 29 a Curitiba, y supuestamente de allí a Salvador, pero NO. Por problemas con el vuelo, David continuó a Salvador, y yo me vi sola y sin saber qué hacer en fin de año, pero como os podéis imaginar conociéndome, no me preocupé en absoluto. Envié un mail al albergue do pirata, y a pesar de estar lleno, Marcelo me dijo "veníte loca, que te quedas en un sofá o en mi casa o donde sea!! Y allí fuí...
Florianópolis de nuevo!! Los 3 o 4 días que pensé quedarme, fueron 10 al final.
Las personas que conocí (muchos de ellos de Buenos Aires), gente estupendísima!! No sé, la positividad de los brasileños, el "tudo bom" siempre en la boca... el lugar, las ganas y la compañía no podían ser mejores... desde profesoras de universidad a estudiantes de canto lírico o reparadores de tablas de surf. El fin de año en la playa, vestidos de blanco, con fogatas y fuegos artificiales, luna llena y uno de los amaneceres más bonitos que vi en la vida. Por cierto...uvas no, pero salté las 7 primeras olas del año!!
Es complicado transmitir lo que viví esos días, pero puedo aseguraros que fui completamente feliz.

El regreso muy movidito, el bus de Floripa a Montevideo pillo accidente y se retraso como 3 horas, así que perdí el de Montevideo a Colonia, pero me lo cambiaron gratis, que apañaos!, 4 horas deambulando por la estación rodoviaria de Montevideo sin un peso uruguayo y sin un cajero que me dejase sacar, pero aun con mi mentalidad relajada del reciente Brasil, bus a Colonia y al llegar el buque cancelado, yo seguía con mi todo bo, pero cansada. Al final ni tan mal, nos acomodaron en otro buque y llegue a casa tras 33 horas de viaje. A pesar de todo, hubiese repetido el mismo viaje el día siguiente con tal de volver!!

jueves, 28 de enero de 2010

Iguazú (Cris)

El fin de semana pasado me fui a Iguazú con Isa, una amiga de Olot (Girona). Empezamos el viaje el domingo 24 con un vuelo de Aerolíneas Argentinas del Aeroparque Metropolitano Jorge Newbery hasta el Aeropuerto Internacional de Puerto Iguazú, ubicado en la ciudad de Puerto Iguazú, provincia de Misiones. Intentando escapar del calor de Buenos Aires, no encontramos alivio en Iguazú, más bien al contrario… Llegamos al Hotel Tropical, nos instalamos y nos fuimos a dar un paseo en el catamarán Victoria Austral hasta donde el río Iguazú desemboca en el río Paraná, justo el en mismo punto donde hacen frontera Argentina, Paraguay y Brasil. El paseo en barco fue tranquilito, vimos a una tribu de indios Guaraníes que cantaron y bailaron, escuchamos música típica de los tres países fronterizos e incluso llovió durante un buen rato…

Al día siguiente teníamos un tour organizado por Turismo La Cuenca del Plata, así que a las 08:00 nos pasaron a recoger por el hotel para llevarnos al Parque Nacional de Iguazú (http://www.iguazuargentina.com/espanol/) en Argentina. Al bajar del bus nos dirigimos al Tren Ecológico de la Selva que nos llevaría a seguir una ruta, rodeadas de naturaleza, animales, coatíes, aves, cientos de especies de mariposas,... hasta La Garganta del Diablo. IMPRESIONANTE!! Y ahí estábamos, en una pasarela de madera y hierro, encima de La Garganta del Diablo, mojándonos con el agua del río, sintiendo como la naturaleza se apoderaba de todo el encanto y las decenas de personas allí observando no eran nada.

Siguimos el tour por la ruta superior, donde vimos varias cascadas desde diferentes niveles, todas con sus distintos nombres, historias y leyendas. Después de comer un bocadillo rapidito, otro bus de La Cuenca nos pasó a recoger para llevarnos al Parque Nacional do Iguaçu (http://www.cataratasdoiguacu.com.br/) de Brasil. Después de varios trámites de aduanas entre Argentina y Brasil, llegamos al Parque donde dimos un paseo en un bus sin techo y volvimos a adentrarnos en la naturaleza a través de una única ruta donde cada vista a las cataratas era mejor que la anterior. Después del paseo y miles de fotos, el camino se convertía en una pasarela de hierro que se adentraba justo debajo de las cataratas, donde la gente podía caminar y disfrutar de aquel maravilloso paisaje, totalmente empapada, sin poder retratar ese sentimiento ni la emoción.

Fue un viaje espectacular donde la crema solar de máxima protección se convirtió en su mejor amiga (sobre todo de Cris). Iguazú significa “aguas grandes” en guaraní.
Cris.